Ante la crisis un poco de reflexión
Para afrontar una crisis es fundamental hacer un examen de conciencia. Nosotros proponemos que nos planteemos algunas cuestiones:
¿Qué ha cambiado en su trabajo o su despacho por la crisis?
Es decir, pensemos en qué nos ha afectado directamente la crisis, sin basarnos sólo en los que ocurre en nuestro entorno.
¿Qué se puede hacer para mejorar en época de crisis? Daremos algunas pistas:
a. Hay dos posibles reacciones: la idealista y la realista. Pero lo mejor es aunar las dos: la ilusión del ideal y la reflexión del realismo. Hay que gestionar las expectativas con la experiencia anterior, pero con una actitud retadora a la crisis.
b. Estar en crisis no significa estar peor, sino que hay que cambiar. Las crisis sirven para mejorar en el cambio.
c. Una característica inherente a la crisis es su limitación temporal. Sólo estamos seguros que la crisis no puede cambiar, pero que más tarde o temprano acabará. No se trata de saber el tiempo que durará una crisis, sino de trabajar para visionar un nuevo futuro.
Generar expectativas posibilistas es el primer éxito para afrontar una crisis.
¿En qué hay que cambiar personalmente para mejorar en una época de crisis?
Es de enorme calado el aceptar que el origen de la superación de la crisis está en su gestión personal. Una vez establecido el diagnóstico cercano y el plan de acción posible tenemos que cambiar para poder conseguirlo. Con la misma forma de pensar, los mismos conceptos, las mismas vivencias, las mismas experiencias no se pueden afrontar una crisis. Toda crisis implica un cambio personal y colectivo. Si sabemos cómo nos afecta la crisis y cuál pueden ser sus soluciones sólo tenemos que tener una actitud de cambio para conseguir la mejora frente a la crisis.
¿Qué datos tenemos para saber la evolución de la crisis?
Toda crisis para ser gestionada debe conocer su evolución. Es fundamental, saber cómo evolucionamos, y si el diagnóstico, el plan y el cambio que estamos haciendo esta consiguiendo resultados. En muchas ocasiones recelamos de medir o apreciar la evolución de las crisis para evitar datos negativos. Negar los datos es como negar la crisis. Hacen falta datos, pero analizados longitudinalmente para apreciar los cambios dentro de la crisis. Estos cambios nos indican su evolución y nos permiten contrastar nuestro diagnóstico, plan y cambio personal. Los datos de la crisis son fundamentales a la hora de buscar soluciones y ante todo, verificar la evolución para flexibilizar, contingenciar o cambiar los planes realizados hasta el momento.
Y, por último, la pregunta más personal frente a la crisis,
¿Qué tolerancia a la frustración se tiene para superar un proceso de crisis?
En el mundo actual estamos habituados al refuerzo inmediato de nuestros logros, a satisfacer las necesidades rápidamente, a recibir las recompensas inmediatamente y esta actitud de satisfacción rápida va en contra de una lógica de actuación en una crisis. La crisis requiere de paciencia, templanza y de perseverancia para conseguir los objetivos, y por tanto, necesitamos ejercitar la convivencia con la frustración.
En definitiva, para hacer frente a la crisis tenemos que trabajar con 5 conceptos:
1. Diagnóstico cercano. ¿Cómo te afecta a ti la crisis?
2. Plan de acción posible. ¿Qué puedo hacer?
3. Cambio con la crisis. ¿Qué tienes que cambiar?
4. Medidas para saber cómo evolucionar en la crisis ¿Qué datos tengo sobre la crisis?
5. Tolerancia a la frustración. ¿Qué actitud tengo que tener frente a la crisis?


